Removemos el océano en busca de las coordenadas correctas, ¡y ahí están! ¡Delfines! Juguetones, comunicativos, enérgicos. Aunque parezca que están posando para las fotos, en realidad viven en su propio mundo encantado. Las ballenas, que pueden o no desprender olores embarazosos, deciden si nos honran con una visita. Además de estas 3 horas memorables de vida salvaje, a veces tenemos la oportunidad de avistar tortugas y aves marinas.

Cuando el clima invita, paramos para bañarnos en el océano bajo Cabo Girão, y cuando hay vientos favorables, apagamos los motores e izamos las velas, lo que significa menos contaminación y más relax. Una excursión de 3 horas que merece la pena hacer al menos una vez en la vida, tanto por los lugareños como por los visitantes. Reserve su plaza y traiga a sus seres queridos.

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